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Calentador de gas o termo eléctrico: cuál elegir para el agua caliente

24 de Julio, 2026EmilioAgua caliente
Calentador de gas o termo eléctrico: cuál elegir para el agua caliente

Dos formas muy distintas de tener agua caliente

En España, la mayoría de los hogares producen el agua caliente sanitaria de una de dos maneras: con un calentador de gas instantáneo, el clásico aparato estanco que va en la cocina o en una galería, o con un termo eléctrico, ese depósito que calienta el agua poco a poco y la guarda para cuando la necesitas. Ninguno es mejor en abstracto; lo que cambia es cómo se adaptan a tu vivienda, a tu consumo y a lo que acabas pagando.

Cómo funciona cada uno

El calentador de gas calienta el agua solo cuando abres el grifo. No hay depósito: el agua pasa por un intercambiador, la llama la calienta al vuelo y sale caliente de forma continua. Por eso no se agota. Puedes ducharte, fregar y llenar la bañera sin quedarte sin agua caliente, siempre que el caudal, los litros por minuto que da el aparato, sea suficiente para tu casa.

El termo eléctrico hace justo lo contrario. Calienta un depósito de agua con una resistencia y lo mantiene caliente hasta que lo usas. Es sencillo y silencioso, pero tiene un límite claro: cuando vacías el depósito, toca esperar a que vuelva a calentar, y eso puede llevar una o dos horas.

Consumo y coste: la gran diferencia

Aquí está el punto que más pesa en la factura. La energía del gas natural suele ser más barata por kilovatio hora que la electricidad, así que calentar agua con gas acostumbra a salir más económico cuando el consumo es alto. Además, el calentador de gas no gasta nada mientras no lo usas, mientras que el termo pierde algo de calor solo por guardar el agua caliente.

El termo eléctrico, en cambio, tiene un as en la manga: si aprovechas la tarifa valle y lo programas para calentar de madrugada, cuando la luz es más barata, el coste baja bastante. Para consumos moderados y hogares que no tienen gas, puede compensar de sobra.

Cuál te conviene según tu caso

  • Si tienes gas natural y varias personas en casa que se duchan a distintas horas, el calentador de gas suele ser la opción más cómoda y barata.
  • Si vives solo o sois dos, no tenéis gas o preferís evitar la instalación y las revisiones que exige el gas, el termo eléctrico es más simple.
  • Si el baño está lejos del aparato y el agua caliente tarda en llegar, ninguna de las dos opciones lo arregla por sí sola: ahí influye sobre todo la distancia de las tuberías.

Instalación, seguridad y mantenimiento

El calentador de gas exige una buena ventilación y una salida de humos correcta, y conviene una revisión periódica por un técnico autorizado; un aparato atmosférico antiguo y mal ventilado puede generar monóxido de carbono. El termo eléctrico es más independiente, pero necesita que le cambies el ánodo de sacrificio cada pocos años y que vigiles la cal si el agua de tu zona es dura. Sea cual sea tu elección, que la instalación y el primer arranque los haga siempre un profesional habilitado.

Foto de portada: "Plumber installing tankless water heater" de Heatable, bajo licencia CC BY 2.0.

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