Se rompe una tubería y se inunda la casa: cómo cortar el agua y dónde está la llave de paso

Lo primero es cortar el agua, no llamar por teléfono
Cuando una tubería se rompe o un latiguillo se suelta, la prioridad absoluta es detener el agua. Cada minuto que sigue saliendo a presión empapa suelos, tabiques, muebles y, si vives en un piso, acaba filtrándose al vecino de abajo. Antes de coger el móvil, de hacer fotos o de buscar un fontanero, ve directo a cerrar la llave. Si tienes que elegir entre secar o cerrar, cierra siempre primero.
El problema es que mucha gente descubre en pleno charco que no sabe dónde está la llave de paso ni cómo se cierra. Por eso lo más útil de este artículo no es para el día de la avería, sino para hoy: localizarla con calma.
Dónde está la llave de paso general
La llave de paso general corta toda el agua de la vivienda. En un piso suele estar en un armario o hueco de registro cerca de la entrada, bajo el fregadero de la cocina o dentro del cuarto de baño, muchas veces junto al contador. En una vivienda unifamiliar es habitual encontrarla en la arqueta del contador, cerca de la valla o la entrada de la parcela.
Se cierra girando en el sentido de las agujas del reloj hasta el tope. Si es una llave de rueda que no se ha tocado en años, puede estar dura o agarrotada: no la fuerces con herramientas de golpe, pero sí conviene comprobar que gira antes de necesitarla de verdad.
Las llaves de escuadra: a veces basta con una
Cada aparato, es decir cada grifo, el inodoro, la lavadora o el lavavajillas, suele tener su propia llave de escuadra justo antes de la conexión. Si la fuga viene claramente de un punto concreto, cerrar esa llave puede ser suficiente para frenar el agua sin dejar sin suministro a toda la casa. Localizarlas también forma parte de conocer tu instalación.
Ojo con la electricidad y con la caldera
El agua y la corriente son mala combinación. Si el agua llega a enchufes, a la caja del cuadro o gotea desde el techo cerca de una lámpara, corta la electricidad desde el cuadro general antes de andar chapoteando. Y si el charco está cerca de la caldera o del termo, apágalos: no tiene sentido dejar aparatos funcionando en una estancia inundada.
Reduce los daños mientras llega la ayuda
Con el agua ya cortada, recoge lo que puedas con fregona, toallas o un aspirador de líquidos, levanta alfombras, aparta muebles de las zonas mojadas y abre ventanas para que ventile. Recuerda que el agua siempre busca el nivel de abajo: revisa el suelo, los rodapiés y, si es un piso, avisa cuanto antes al vecino inferior por si le está cayendo por el techo.
Avisa a quien corresponda y documenta
Si eres inquilino, informa al propietario o al administrador; en una comunidad, al presidente o al seguro del edificio. El seguro del hogar suele cubrir los daños por agua, así que haz fotos y vídeos de todo antes de secar y tirar cosas: esa documentación es la que agiliza el parte.
Cómo evitar el próximo susto
Dedica cinco minutos a localizar hoy la llave de paso general y comprueba que cierra bien; girarla un par de veces al año evita que se agarrote. Vigila los latiguillos flexibles de la lavadora y el lavavajillas, porque la goma envejece y es una causa habitual de inundación. Y antes de un viaje largo, cierra la llave general: si algo cede mientras no estás, no habrá nadie para cortar el agua.
Foto de portada: "Stopcock" de Aardvark of Fnord, bajo licencia CC BY-SA 2.0.
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