El grifo de la cocina gotea o pierde por la base: cartucho, juntas y cuándo cambiarlo

Un grifo que gotea no siempre gotea por donde crees
En la cocina conviven dos averías que parecen la misma pero no lo son. Una es el goteo clásico por la boca del grifo: cae una gota cada pocos segundos aunque esté bien cerrado. La otra, más molesta de diagnosticar, es la pérdida por la base, justo donde el caño gira sobre el cuerpo del grifo: el agua no cae desde arriba, sino que rezuma por abajo y se acumula alrededor de la base o incluso por dentro del mueble del fregadero. Saber cuál de las dos tienes es el primer paso para arreglarla sin cambiar el grifo entero.
Goteo por la boca: casi siempre el cartucho
En los grifos monomando actuales, la pieza que abre y cierra el agua es un cartucho cerámico. Cuando se desgasta o le entra cal, deja pasar un hilo de agua aunque la maneta esté bajada. La solución es sustituir el cartucho, una pieza económica, siempre que se encuentre el recambio compatible con el modelo. En grifos de dos mandos, el equivalente son las pastillas o las zapatas de cada mando.
Pérdida por la base o el caño giratorio: juntas tóricas
Cuando el agua aparece por la base del caño, el culpable suele estar en las juntas tóricas que sellan la parte giratoria. Con el uso, esas gomas se endurecen y pierden elasticidad, y el agua se escapa cada vez que abres. Aquí hay un detalle muy habitual en cocinas: colgar del caño un filtro de agua o un accesorio pesado. Ese peso fuerza el caño, lo descentra y acelera el desgaste de las juntas, justo lo que describe mucha gente cuando dice que el grifo solo pierde con el filtro puesto. Cambiar las juntas tóricas y aligerar el caño suele resolverlo.
El papel de la cal
El agua dura es enemiga de los grifos. La cal se deposita en el cartucho, en las juntas y en el aireador de la punta, y provoca tanto goteos como una salida de agua irregular o a poca presión. Limpiar el aireador en vinagre de vez en cuando y, si la zona tiene agua muy dura, valorar un tratamiento de descalcificación alarga bastante la vida de la grifería.
Repararlo o cambiarlo
Si el grifo es de calidad y solo necesita un cartucho o unas juntas, repararlo es lo razonable y cuesta poco. Cerrar las llaves de paso de debajo del fregadero, desmontar la maneta y sustituir la pieza está al alcance de cualquiera con algo de maña. Ahora bien, si el grifo es antiguo, no se encuentran recambios, el cuerpo está picado o ya has cambiado el cartucho y sigue perdiendo, muchas veces sale más a cuenta poner uno nuevo. En cualquier caso, antes de tocar nada, cierra el agua: te ahorrarás un pequeño desastre bajo el fregadero.
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