Una habitación siempre fría aunque el resto de la casa calienta: causas y equilibrado

Una habitación que nunca coge temperatura
Es una situación muy típica: la caldera trabaja bien, la mayoría de los radiadores calientan, pero hay una habitación (a menudo la más alejada, un sótano o una planta baja) que se queda siempre fría. Antes de pensar en una avería seria, conviene entender que casi siempre es un problema de cómo se reparte el calor por la casa, no de que la caldera no dé de sí.
Primeras comprobaciones sencillas
Cómo está el radiador de esa habitación
- Toca el radiador entero. Si está caliente abajo y frío en la parte de arriba, tiene aire acumulado y solo hace falta purgarlo con la llave de purga.
- Si está frío por arriba y por abajo mientras el resto de la casa calienta, es que le llega poco caudal de agua: revisa que las dos llaves del radiador, la de entrada y el detentor de salida, estén bien abiertas.
- Una válvula termostática atascada o puesta al mínimo también deja el radiador frío. Ábrela al máximo y comprueba si el cabezal reacciona; a veces el vástago se queda pegado y basta con moverlo con suavidad.
¿Es suficiente ese radiador para la habitación?
Muchas veces el radiador simplemente es pequeño para el volumen de la sala. Si la habitación tiene mucha pared exterior, ventanas grandes o poco aislamiento, el radiador calienta pero no llega a vencer las pérdidas, así que la estancia nunca alcanza la temperatura del resto de la casa. En ese caso la solución pasa por añadir elementos al radiador, sustituirlo por uno mayor o mejorar el aislamiento de ventanas y paredes.
En qué consiste equilibrar la instalación
Cuando casi todos los radiadores calientan bien y solo el más alejado se queda frío, lo habitual es un desequilibrio hidráulico. El agua caliente busca siempre el camino más fácil, así que circula de sobra por los radiadores cercanos a la caldera y apenas llega al final del circuito. La solución no es subir la caldera a tope, sino equilibrar la instalación: cerrar un poco los detentores de los radiadores que van sobrados para obligar al agua a repartirse también hacia los lejanos.
Es un ajuste fino, radiador por radiador, que suele resolver el problema sin tocar la caldera. Se empieza cerrando ligeramente los detentores de los radiadores más próximos y calientes, y se comprueba a lo largo de unas horas cómo el radiador problemático empieza a coger temperatura. Bien hecho, toda la casa termina calentando de forma pareja.
La bomba y la temperatura de impulsión
En instalaciones grandes o de varias plantas, a veces la bomba circuladora se queda corta y no empuja el agua con fuerza hasta el radiador más lejano. Subir un punto la velocidad de la bomba, si el modelo lo permite, puede bastar. También ayuda revisar la temperatura de impulsión de la caldera: si es demasiado baja, el agua llega ya templada al final del recorrido.
Un caso aparte son las instalaciones antiguas de monotubo, donde los radiadores van conectados en serie. En ellas el último de la línea recibe el agua ya enfriada por los anteriores y es normal que caliente menos. Ahí ayuda subir la temperatura de impulsión, reducir el número de radiadores por anillo o, en reformas, pasar a un sistema bitubo.
Cuándo llamar al profesional
Si has purgado el radiador, abierto bien las llaves y aun así la habitación no coge temperatura, o si sospechas que la instalación está mal equilibrada o mal dimensionada, conviene avisar a un profesional. Equilibrar bien un circuito, valorar si un radiador se ha quedado corto o revisar la bomba y la temperatura de impulsión son tareas en las que un técnico con experiencia acierta rápido y evita que sigas gastando calefacción sin lograr el confort que buscas.
Foto de portada: "Living room with radiator" de gailhampshire, bajo licencia CC BY 2.0.
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