Ósmosis inversa bajo el fregadero: fugas, mantenimiento y cuándo cambiarla

Qué es un equipo de ósmosis inversa
Cada vez más cocinas tienen, escondido bajo el fregadero, un equipo de ósmosis inversa. Es un sistema de filtrado que hace pasar el agua de red a través de varios filtros y de una membrana muy fina que retiene la cal, el cloro y buena parte de las sales disueltas. El resultado es un agua de boca de mejor sabor, muy apreciada en zonas de agua dura como buena parte de España. El agua tratada sale por un grifo pequeño e independiente, y el equipo suele llevar un depósito acumulador para tener reserva.
Las fugas más habituales
El punto débil de estos equipos son las fugas, casi siempre pequeñas y silenciosas, que acaban formando un charco en el fondo del mueble. Conviene revisar de vez en cuando estos puntos:
Las conexiones rápidas
Los tubos finos se unen con conexiones a presión. Con los años, o si el tubo se dobla, pueden empezar a rezumar. Muchas veces basta con recortar el extremo del tubo y volver a insertarlo a fondo para que deje de gotear.
La membrana y los portafiltros
Las carcasas que alojan los filtros y la membrana llevan juntas que se resecan. Un goteo por la rosca de un portafiltros suele indicar que la junta necesita recambio o una vuelta más de apriete.
El depósito
El depósito acumulador tiene una cámara de aire con una válvula parecida a la de una rueda. Si el calderín interior se perfora, el equipo pierde presión y puede aparecer humedad alrededor. En ese caso el depósito se sustituye entero.
El mantenimiento que necesita
Un equipo de ósmosis no es de instalar y olvidar. Los prefiltros de sedimentos y de carbón se cambian más o menos una vez al año, porque son los que protegen la membrana. La membrana aguanta bastante más, entre dos y cuatro años según la dureza del agua y el uso que se le dé. Si el agua empieza a salir más despacio o pierde sabor, es la señal de que toca revisar filtros y membrana.
Cuándo cambiar todo el sistema
Muchos instaladores, ante un equipo antiguo con fugas, proponen sustituirlo entero, y no siempre es exagerado. Si el sistema tiene diez o quince años, encontrar recambios se complica y las carcasas y conexiones se vuelven frágiles. Cuando las fugas se repiten en varios puntos, cambiar el equipo completo suele salir más a cuenta que ir parcheando una avería tras otra. Si en cambio solo falla una junta o un tubo, la reparación es sencilla y barata. La clave está en distinguir entre un fallo puntual y un equipo que ya ha cumplido su vida útil.
Foto de portada: "Under-sink Water Filter System" de Fanti Salms, bajo licencia CC BY-SA 4.0.
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