Termo eléctrico: qué capacidad en litros elegir según tu familia

Cuántos litros necesita tu termo eléctrico
El termo eléctrico calienta el agua poco a poco y la guarda en un depósito, así que su tamaño decide cuánta agua caliente seguida puedes usar antes de que empiece a salir templada. Quedarse corto significa duchas a medias a media mañana; pasarse significa pagar por calentar litros que nunca gastas. Por eso la primera decisión, antes que la marca o el diseño, es acertar con la capacidad.
Una regla sencilla y realista para una vivienda española es contar entre cuarenta y cincuenta litros de acumulación por cada persona que se ducha a diario. A partir de ahí:
- Una persona sola o una pareja sin muchos extras: entre 50 y 80 litros suele bastar de sobra.
- Una pareja con un niño pequeño: en torno a 80 o 100 litros para no quedarse cortos en las horas punta.
- Familia de cuatro con ducha diaria, a veces dos por persona: de 100 a 150 litros, mejor holgado que justo.
- Si además llenáis la bañera o coincidís varias duchas seguidas, subir un escalón de capacidad compensa el pequeño gasto extra.
La temperatura también cuenta
Un termo no entrega solo sus litros nominales de agua lista para la ducha. Si lo ajustas a unos sesenta grados y luego lo mezclas con agua fría en el grifo, esos litros rinden bastante más, porque de cada litro caliente sacas casi dos de agua templada. Sesenta grados es además la temperatura recomendada para frenar la legionela sin disparar el consumo ni acelerar la cal, así que no conviene bajarla demasiado por mucho que se busque ahorrar.
Termo estándar o termo con bomba de calor
El termo eléctrico de resistencia de toda la vida es barato de comprar, fiable y ocupa poco. Su pega es que calentar agua con una resistencia gasta bastante electricidad. Frente a él, el termo con bomba de calor (a veces llamado aerotermo de agua caliente) extrae calor del aire del local y consume alrededor de un tercio de la luz para el mismo servicio.
A cambio, el termo con bomba de calor cuesta más de entrada, es más voluminoso, necesita un espacio ventilado del que tomar aire y tarda algo más en recuperar la temperatura. Para una familia con un consumo alto y estable de agua caliente, el ahorro en la factura suele amortizar la diferencia en pocos años. Para un uso ligero o un piso pequeño, el termo de resistencia sigue siendo la opción más sensata.
Aprovechar la tarifa valle
Aquí está una de las claves del ahorro. Con una tarifa con discriminación horaria, la electricidad de la noche es mucho más barata que la del día. Un termo con un buen depósito puede calentar toda su agua en esas horas valle y aguantar hasta la noche siguiente, de modo que pagas el calentamiento al precio bajo. Para eso ayuda tener capacidad de sobra y un programador o un temporizador que encienda el termo solo en el tramo económico.
Merece la pena revisar tu tarifa y, si tienes discriminación horaria, ajustar el termo para que trabaje de madrugada. Con un depósito bien dimensionado, casi no notarás falta de agua caliente durante el día y la parte del recibo dedicada al agua caliente puede bajar de forma notable.
Errores frecuentes y cuándo pedir ayuda
Los fallos más comunes al elegir son quedarse corto de litros por ahorrar unos euros, poner el termo demasiado lejos de los baños (con la consiguiente espera y desperdicio de agua) o instalar un aparato con bomba de calor en un cuarto minúsculo y cerrado donde no tiene aire del que tirar. También conviene recordar que el ánodo de sacrificio se gasta y que descalcificar la resistencia alarga mucho la vida del equipo.
Si tienes dudas sobre la capacidad ideal, sobre si tu instalación eléctrica admite un termo con bomba de calor o sobre cómo integrarlo con tu tarifa, lo más rentable es consultar con un profesional. Un buen dimensionado desde el principio se paga solo en confort y en facturas más bajas durante los próximos años.
Foto de portada: "Chauffe-eau électrique 50L mural vertical" de Adoscam, bajo licencia CC BY-SA 4.0.
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