El termostato marca una temperatura distinta a la real: cómo comprobarlo y calibrarlo

Cuando el termostato y el termómetro no se ponen de acuerdo
Es una queja que oímos a menudo: la pantalla del termostato dice 21 grados, pero en casa se pasa frío. Casi siempre tiene explicación. Un termostato es, en el fondo, un termómetro que enciende y apaga la caldera. Si su lectura no coincide con la temperatura real de la habitación, la calefacción arrancará o parará en el momento equivocado y notarás la casa fría o demasiado caliente aunque el número que ves parezca correcto.
Antes de dar por hecho que el aparato está roto, conviene entender por qué se desajusta y comprobarlo con un método sencillo.
Por qué el termostato lee mal
Está mal colocado
Es la causa más habitual con diferencia. Si el termostato está cerca de un radiador, encima de una fuente de calor, junto a una lámpara o expuesto al sol de la tarde, medirá el calor de ese foco y no el de la sala. Y al revés: colocado junto a una puerta, en un pasillo frío o al lado de una ventana con corrientes, marcará menos de lo que hace en la estancia donde de verdad estás.
Corrientes por el hueco de los cables
Algunos termostatos empotrados sufren el aire que sube por el hueco de los cables dentro del tabique. Ese aire, más frío o más caliente que la habitación, falsea la lectura. Sellar el paso de los cables por detrás del aparato suele resolverlo.
Sensor envejecido
Con los años, el sensor puede perder algo de precisión. No es lo más frecuente, pero en termostatos muy antiguos una desviación de uno o dos grados es posible.
Cómo comprobar si marca bien
Necesitas un termómetro de confianza; vale uno digital de habitación o incluso de cocina. Colócalo justo al lado del termostato, a la misma altura, y espera unos veinte o treinta minutos con la puerta cerrada y sin tocar nada, para que los dos midan el mismo aire. Compara entonces las dos lecturas.
Si la diferencia es de medio grado, no merece la pena preocuparse: es normal. Si es de uno, dos o más grados, tienes un desajuste real que explica por qué la casa no está a la temperatura que crees.
Cómo calibrar el termostato
Muchos termostatos, tanto los clásicos como los wifi, permiten corregir la lectura. Es la llamada calibración o ajuste de compensación: le indicas al aparato cuántos grados debe sumar o restar para que su número coincida con la temperatura real.
El procedimiento cambia según el modelo, pero suele estar dentro de un menú de ajustes avanzados o de instalador. Busca una opción con nombres como calibración, corrección de temperatura o ajuste del sensor. Introduce la diferencia que has medido: si el termostato marca dos grados de más, aplícale una corrección de menos dos, y comprueba después que ya coincide con el termómetro.
Si tu modelo no tiene esa opción, la solución es más física: cambiarlo de sitio a una pared interior, a un metro y medio del suelo, lejos de radiadores, puertas, ventanas y focos de calor.
Cuándo llamar a un profesional
Si tras recolocarlo y calibrarlo la casa sigue sin llegar a la temperatura, o la caldera hace ciclos raros arrancando y parando continuamente, el problema puede no estar en el termostato sino en el equilibrado de los radiadores, en la caldera o en la propia instalación. En esos casos conviene que un técnico revise el conjunto: a veces un termostato mal calibrado esconde otra avería, y otras veces es justo al contrario.
Foto de portada: "Setting the temperature on a digital thermostat" de Shixart1985, bajo licencia CC BY 2.0.
¿Necesitas ayuda profesional?
Estamos a tu disposición para cualquier consulta o presupuesto sin compromiso en Madrid, Toledo y Parla.