El termostato falla: no arranca la caldera o marca una temperatura equivocada

Cuando el termostato no hace su trabajo
El termostato es el cerebro de la calefacción: cuando la temperatura de la casa baja del valor programado, manda una señal a la caldera para que encienda. Cuando algo falla, se manifiesta de dos formas muy distintas: o la caldera no arranca aunque subas el termostato, o la lectura no coincide con la temperatura real y la casa se queda fría (o demasiado caliente) aunque el número que ves parezca correcto. Vemos las dos.
Problema 1: subes el termostato y la caldera no arranca
Antes de dar nada por roto, sigue este orden (de lo gratis a lo laborioso):
1. Comprueba la configuración
- ¿Está en modo calefacción (no refrigeración ni apagado)?
- ¿La consigna es superior a la temperatura ambiente actual?
- ¿Las pilas están cargadas, si es inalámbrico? A veces marcan display pero ya no activan el relé.
2. Prueba el puente en la caldera En la placa de bornes de la caldera hay dos terminales marcados TA (termostato ambiente). Si los puenteas con un trozo de cable y la caldera arranca, el problema está en el termostato o el cableado; si no arranca, el problema es de la caldera. Dos minutos que despejan la mitad del diagnóstico.
3. Revisa el cableado Un cable flojo, oxidado o roto entre termostato y caldera interrumpe la comunicación. Inspecciona ambos extremos.
Con un termostato inalámbrico, además, comprueba que no haya perdido la vinculación con su receptor: tras cortes de luz o cambios de pila puede desemparejarse, y casi todos tienen un procedimiento de re-emparejamiento de un minuto en el manual.
Problema 2: marca una temperatura distinta a la real
Que la pantalla diga 21 grados no significa que tu casa esté a 21. Si su lectura no coincide con la real, la caldera arranca o para en el momento equivocado. Las causas:
Está mal colocado (lo más habitual)
Cerca de un radiador, sobre una fuente de calor, bajo una lámpara o al sol de la tarde, medirá ese foco y no la sala. Junto a una puerta, en un pasillo frío o al lado de una ventana con corrientes, marcará de menos. El sitio correcto: una pared interior, a metro y medio del suelo, lejos de radiadores, puertas, ventanas y focos de calor.
Corrientes por el hueco de los cables
Algunos termostatos empotrados sufren el aire que sube por el hueco de los cables dentro del tabique. Sellar ese paso por detrás del aparato suele resolverlo.
Sensor envejecido
En termostatos muy antiguos, una desviación de uno o dos grados es posible con los años.
Cómo comprobarlo y calibrarlo
Coloca un termómetro de confianza justo al lado del termostato, a la misma altura, y espera 20-30 minutos con la puerta cerrada. Compara: media diferencia de medio grado es normal; de uno o más grados, hay desajuste real. Muchos termostatos (clásicos y wifi) permiten calibrar: en el menú de ajustes avanzados busca "calibración" o "corrección de temperatura" y aplica la diferencia medida (si marca dos grados de más, corrige menos dos). Si tu modelo no lo permite, la solución es recolocarlo.
Cuándo cambiar el termostato o llamar al técnico
Los termostatos mecánicos duran 10-20 años; los digitales pueden fallar antes por problemas de alimentación. Uno nuevo programable cuesta entre 20 y 80 euros y la instalación es sencilla. Pero si tras recolocarlo, calibrarlo y descartar el termostato la caldera sigue haciendo ciclos raros o la casa no llega a temperatura, el problema puede estar en el equilibrado de los radiadores, la bomba o la propia caldera: ahí conviene que un técnico revise el conjunto.
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